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A próposito de la famosa fotografa. Les dejo una anecdota de una de sus más famosas fotos.
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John & Yoko en el lente de Annie Leibovitz texto copy pasteado y traducido x mi.
El 8 de diciembre de 1980, Annie Leibovitz acudió al departamento de John para fotografiarlo para Rolling Stone.
Después de que inicialmente había tratado de obtener una imagen con John solo, -que es lo que quería la revista-, John insistió en estar tanto él y Yoko Ono en la portada. Leibovitz entonces trató de volver a crear algo parecido a la escena del beso de la cobertura del álbum Double Fantasy, una imagen que ella amaba. Entonces John se quitó la ropa y se acurrucó junto a su esposa.
"Lo que es interesante es que ella dijo que se quitaría su top a lo que le respondí 'Dejatela' — sin preconcevir la foto en absoluto. Luego él se acurrucó a su lado. Fue muy muy fuerte. No pude evitar sentir que era fría y él se aferraba a ella. Creo que fue increíble ver la primera Polaroid y ambos que estaban muy emocionados. John me dijo: "Has captado nuestra relación con exactitud. Prométeme que estará en la portada". 'Lo miré de reojo y clavamos la mirada" (en la foto)
Leibovitz fue la última persona en fotografíar profesionalmente a John. Finalmente, la fotografía se publicó en la Rolling Stone, el 22 de enero de 1981 en su tapa—sin titulares—
Más trabajos de los trabajos de Annie Leibovitz aquí.
Recuerdo haber leído que Annie L. se sorprendió de que estaba sugiriendo ideas para la foto y dijo "podrían aparecer desnudos" y John Lennon automáticamente se desnudó, como si le hubieran pedido algo tan normal como que se sentara en una silla. Como que fue automático, inesperado y gracioso. Al final fue el único que se calateó
una foto donde un genio muestra su dependencia u,U , ncreible como esta mujer CAMBIO A JOHN, bnueno por algo esta portada tiene el puesto numero uno en las mejroes portada de todos los tiempo .. no me acuerdo que empresa fue la que hizo el estudio
Hace tiempo vi en las noticias que Sean Lennon recreó esta misma fotografía para la portada de una revista de modas francesa. Solo que Sean toma el lugar que originalmente le correspondía a Yoko.
En esta ocasión, Terry Richardson fue quien retrató a la pareja.
No había visto la fotografía, apenas hace unos momentos..
Little child escribió:Hace tiempo vi en las noticias que Sean Lennon recreó esta misma fotografía para la portada de una revista de modas francesa. Solo que Sean toma el lugar que originalmente le correspondía a Yoko.
En esta ocasión, Terry Richardson fue quien retrató a la pareja.
No había visto la fotografía, apenas hace unos momentos..
Little child escribió:Hace tiempo vi en las noticias que Sean Lennon recreó esta misma fotografía para la portada de una revista de modas francesa. Solo que Sean toma el lugar que originalmente le correspondía a Yoko.
En esta ocasión, Terry Richardson fue quien retrató a la pareja.
No había visto la fotografía, apenas hace unos momentos..
Ahora, que transcurrió más de un cuarto de siglo, sigue siendo imposible ver esta foto sin reflexionar sobre el asesinato que tendría lugar poco después. Tal como quienes lloran a Martin Luther King Jr. no pueden escuchar la grabación en la que les dice a sus seguidores que él podría no estar con ellos cuando dieran el siguiente paso hacia la libertad, sin pensar: "Por Dios, sabía que pronto iba a morir", esta conmovedora imagen de John desnudo, aferrado a su esposa, nos tienta a adoptar el pensamiento mágico. µ Pero, por supuesto, este hermoso retrato matrimonial fue realizado en el departamento que Lennon y Ono compartían en el Dakota Building, sin que nadie supiera que pocas horas después, un loco que soñaba febrilmente con la fama, estaría esperándolos en las sombras en ese mismo edificio gótico de Manhattan. John y Yoko, el matrimonio más famoso del rock and roll, no sabía que ésa sería la última tarde que pasarían juntos. En las páginas de la revista que esta foto preludia, pueden verse otras fotos, ciertamente inquietantes, de las últimas horas de Lennon. En una, aparece sentado junto a la ventana, con jeans arremangados, botas, campera de cuero negra y anteojos oscuros, cómodo como un gato en un alféizar. "Soy como un gato", dijo. "Me siento a ver cómo cambia el parque. Paso la mayor parte del tiempo aquí". En otra, se lo ve recostado en una cama deshecha, en una habitación abarrotada y desordenada, que parece un cuarto de pensión de estudiantes. Se ven frascos de vitaminas, un paquete de Gitanes, un teléfono blanco con cinco líneas, y a John, con su guitarra, completamente vestido, a excepción de sus pies descalzos.
Pero la que más le gustaba era la foto desnudo. La desnudez lo intrigaba; la utilizaba como una suerte de grito primordial visual. Tratando de respirar en media de la avalancha de su propia fama, perseguía la autenticidad del mismo modo en que alguna vez había cortejado a la riqueza y al poder. En su búsqueda de la simplicidad, en su deseo de ser visto, que contrastaba con su afirmación de que no sin importar lo que hiciera no lo verían a él, había posado desvestido con Yoko Ono en la cubierta de su disco Two Virgins. Ahora, John estaba a punto de sacar su nuevo disco, Double Fantasy. En ese disco había una foto de un beso entre John y Yoko, y Annie Leibovitz, así como la pareja, habían buscado continuar en la tónica de esa foto, y llevarla más allá. Annie Leibovitz recuerda lo que pensó cuando vio tapa de Double Fantasy: "Yo pensaba que el romanticismo había muerto. Que ya nadie besaba a nadie. Fue tan conmovedor ver ese beso. Lo que yo quería hacer, en cierto sentido, era continuar esa idea".
Así que John se sacó la ropa y se aferró a Yoko, en una pantomima de devoción, y Yoko, completamente vestida, clavó los ojos con tristeza a un costado, como si ya lo estuviera extrañando. Ahora, ante nuestra mirada atónita, vemos una foto de un hombre despidiéndose de su amada. Pero en ese momento, el ambiente fue mucho más relajado. John se había puesto a mirar las Polaroids de las distintas poses y distintas luces que habían ensayado, y cuando llegó a ésta, le dijo a Leibovitz: "Captaste exactamente nuestra relación".
A veces una foto puede funcionar como una especie de test de Rorschach cultural, especialmente luego de la muerte. La foto es, por supuesto, un instante congelado, y al sobrevivir a su objeto puede cobrar inesperada fuerza. Nos hace creer que la evidencia de lo que sucedería estaba allí, frente a nuestros propios ojos. Luego del asesinato del presidente Kennedy, alguien desempolvó una vieja foto de Kennedy en campaña con Lyndon Johnson. En la foto, Johnson aparece exhortando a la multitud, casi como un demente, mientras que el relajado Kennedy extiende la mano en dirección a Johnson, como si dijera: "Pará, querido, tomátelo con calma". Luego de lo ocurrido en Dallas, miles de personas pegaron en sus corchos esa foto, muchas de las cuales que existía alguna conexión entre las ambiciones de Lyndon Baines Johnson y el asesinato de Kennedy. Estaba todo ahí, en blanco y negro; si no era irrefutable, era al menos creíble.
Lo mismo pasa con esta foto de John Lennon, que salió en la tapa de una edición especial de Rolling Stone, que mezcla el estupor ante su muerte, y los descorazonados intentos por conmemorar a uno de los mayores talentos que haya conocido la cultura popular. En la foto, ya parece un fantasma. Piel y huesos, desnudo, acurrucado junto a su esposa, a quien a veces llamaba "Madre", tranquiliza a su mujer con palabras de ultratumba mientras ella mira a través de él, perdida la mirada. ¿Será todo un sueño? Él parece incorpóreo. El cuerpo de ella no registra su presencia. Después de años de amonestar al mundo, insistiendo en que los Beatles habían muerto, que había pasado el tiempo, que el sueño había terminado, John parece redoblar su argumento, llevándolo al plano de lo irrefutable. ¿Qué nos dice la foto? Yo ya no estoy acá; me están soñando.
Sin importar cuántos detalles conozcamos sobre el contexto real en que fue tomada esta foto, conserva su inquietante poder de predicción. La racionalidad no puede desarmar lo espeluznante de esta extraordinaria foto. Ésta es capaz de sumir a quien la mira en una especie de locura; y es más persuasiva que cualquier dato. Sin embargo, existen datos. Leibovitz nos cuenta, por ejemplo, que el editor que le encargó la foto le pidió que no incluyera a Yoko. Y sabemos que John insistió en que el retrato debía ser de los dos. Sabemos que el hecho de que John esté desnudo y Yoko completamente vestida se debe a que ésta no quería desnudarse para la foto, y que a Leibovitz le molestó un poco la negativa de Yoko pero no tuvo otra alternativa. Pero éstos no son más que hechos, los recuerdos de los vivos. Apenas pueden rondar el misterio y el patetismo de esta inquietante e inolvidable foto. Al recordar la bravata del joven Lennon, que había dicho que los Beatles eran más populares que Jesucristo, y al ver una vez más la profunda empatía artística con que Leibovitz compuso éste, su último retrato, nos damos cuenta: aquí está nuestra Pietà.