[Fanfic] Is there anybody going to listen to my history?
Publicado: Mié Sep 01, 2010 10:01 pm
tenia varias ideas en la cabeza xDDD
Capítulo 1:
- ¿Me harías el favor de apurarte Marie? – Dijo con fastidio mi madre,
- Recuerda que yo nunca estuve de acuerdo con esto –
- Ese no es el punto. Ya tienes que irte hija.
Casi todas las conversaciones con mi madre eran así. Oh, por cierto. Mi nombre es Marie Haines, tengo 16 años y estoy a punto de dejar mi vida en Londres para mudarme a Liverpool. Exacto, yo sola. ¿Por qué? Porque mi madre insiste en que termine la secundaria en Liverpool, ya que estudiaré ahí en la universidad. Me estaré quedando en la casa que solía ser de mi abuela. Viviré sola, vaya forma de empezar a adaptarme a mi nueva vida. Pero mamá dice que si me siento sola puedo ir a visitar a su amiga Mimi y a su hijo John, con el que solía jugar cuando era pequeña. La verdad es que me gusta pasar tiempo sola. Y al final, supongo que me adaptaré.
- Te extrañaré mucho hija – dijo mi madre entre sollozos.
- Mamá, no llores. Además, recuerda que tu fuiste la que tomó esta decisión.
- Es por tu bien, querida. Llámame apenas llegues y cuídate mucho. Que tengas un buen vuelo.
- Gracias madre. No te preocupes, lo haré.
- Mándale mis saludos a Mimi y a John. Por cierto, John está muy emocionado con tu viaje y está ansioso por verte de nuevo.
- No recuerdo mucho sobre el, pero será bueno verlo de nuevo. Han pasado muchos años desde la última vez que fui a Liverpool.
- En fin hija, cuídate muchísimo. Te extrañaré mucho, no te olvides de que siempre estaré aquí.
Solo la abracé y me fui. Sabía que empezaría a llorar si decía algo. Por más que peleara con mi madre, la aprecio mucho. Subí al avión y me quedé dormida. Me despertaron a la hora que llegamos a Liverpool. Me puse los lentes de sol, recogí mi equipaje y fui a tomar un taxi para que me lleve a la antigua casa de mi abuela. Le pagué al taxista y al bajar del auto quedé maravillada con la hermosa casa que estaba frente a mi. Entré y dejé mis maletas en el segundo piso de la casa y me dispuse a guardar mi ropa en los armarios y a redecorar lo que sería mi habitación por el resto de mi vida escolar y universitaria. No estaba mal, no estaba nada mal.
Ya que estamos en el medio el verano, las clases no empezaban hasta dentro de un mes. No sabía que hacer así que decidí ir a visitar a la dichosa amiga de mi madre. Pregunté a unas cuantas personas como llegar a mi destino y me di cuenta de que no estaba muy lejos de mi nueva casa. Así que llegué en unos 10 minutos. Toqué la puerta y pasaron unos minutos hasta que alguien me abrió la puerta.
- ¿Qué desea señorita? No quiero comprar nada. – me dijo un joven de unos 17 años. Ese debía ser el famoso John.
- No vendo nada, estoy buscando a la señora Mimi. Mi nombre es Marie Haines. – Al decir esto los ojos de John se abrieron como platos y me miró con una enorme sonrisa en el rostro. Iba a decir algo más cuando me levantó en el aire antes de que pudiera articular una palabra.
- Marie! No te veo desde hace una eternidad! Mirate, estás preciosa. Se me había olvidado por completo de que llegabas hoy. Me siento tan culpable, te hubiera ido a recoger al aeropuerto y…
- Tranquilo, está bien. Tu también estás muy cambiado John. La última vez que te vi fue cuando tenía 9 años.
- Si, y ahora podremos recuperar el tiempo perdido. Pero que descuidado soy Marie, pasa, estás en tu casa. Tía Mimi! Marie ya llegó!
- A lo mejor está ocupada John.
Escuché unos tacones altos dirigiéndose a la sala donde estábamos John y yo. La señora Mimi me vio, sonrió y corrió hacia mi para darme un abrazo.
- Marie, querida! Has crecido mucho, y mírate, estás hecha toda una señorita. No hay chicas tan bonitas aquí en Liverpool, ¿Verdad John?
- Hay chicas bonitas, claro que no tan bonitas como Marie. Ella es diferente.
Siempre escuchaba esta clase de cosas. Como que mi belleza es “exótica” ya que mis padres eran peruanos y no ingleses. No soy la típica chica inglesa de piel pálida y cabello rubio. Mi piel es ligeramente morena, tengo el cabello castaño oscuro y rizado y ojos marrones.
- Gracias, pero no creo ser tan bonita.
- Tonterías pequeña! Eres bellísima. Volverás locos a todos los chicos de la cuidad. Y yo estaré ahí para protegerte de los patanes que se quieran pasar de listos contigo. – John estaba empezando a darme risa, y a caerme bien.
- No creo que eso sea necesario John. Marie puede cuidarse sola ¿Verdad linda?
- Si señora.
Seguimos conversando por 2 horas más pero decidí que era hora de irme, pues se estaba haciendo tarde y me moría de sueño. John insistió en acompañarme a casa, pero le dije que estaba bien sola. El aceptó con la condición de irme a visitar mañana para escuchar música y conversar. Acepté su invitación y regresé lentamente a casa. Me acosté sin cenar pensando en el largo día que había tenido. Liverpool no estaba tan mal.
Capítulo 1:
- ¿Me harías el favor de apurarte Marie? – Dijo con fastidio mi madre,
- Recuerda que yo nunca estuve de acuerdo con esto –
- Ese no es el punto. Ya tienes que irte hija.
Casi todas las conversaciones con mi madre eran así. Oh, por cierto. Mi nombre es Marie Haines, tengo 16 años y estoy a punto de dejar mi vida en Londres para mudarme a Liverpool. Exacto, yo sola. ¿Por qué? Porque mi madre insiste en que termine la secundaria en Liverpool, ya que estudiaré ahí en la universidad. Me estaré quedando en la casa que solía ser de mi abuela. Viviré sola, vaya forma de empezar a adaptarme a mi nueva vida. Pero mamá dice que si me siento sola puedo ir a visitar a su amiga Mimi y a su hijo John, con el que solía jugar cuando era pequeña. La verdad es que me gusta pasar tiempo sola. Y al final, supongo que me adaptaré.
- Te extrañaré mucho hija – dijo mi madre entre sollozos.
- Mamá, no llores. Además, recuerda que tu fuiste la que tomó esta decisión.
- Es por tu bien, querida. Llámame apenas llegues y cuídate mucho. Que tengas un buen vuelo.
- Gracias madre. No te preocupes, lo haré.
- Mándale mis saludos a Mimi y a John. Por cierto, John está muy emocionado con tu viaje y está ansioso por verte de nuevo.
- No recuerdo mucho sobre el, pero será bueno verlo de nuevo. Han pasado muchos años desde la última vez que fui a Liverpool.
- En fin hija, cuídate muchísimo. Te extrañaré mucho, no te olvides de que siempre estaré aquí.
Solo la abracé y me fui. Sabía que empezaría a llorar si decía algo. Por más que peleara con mi madre, la aprecio mucho. Subí al avión y me quedé dormida. Me despertaron a la hora que llegamos a Liverpool. Me puse los lentes de sol, recogí mi equipaje y fui a tomar un taxi para que me lleve a la antigua casa de mi abuela. Le pagué al taxista y al bajar del auto quedé maravillada con la hermosa casa que estaba frente a mi. Entré y dejé mis maletas en el segundo piso de la casa y me dispuse a guardar mi ropa en los armarios y a redecorar lo que sería mi habitación por el resto de mi vida escolar y universitaria. No estaba mal, no estaba nada mal.
Ya que estamos en el medio el verano, las clases no empezaban hasta dentro de un mes. No sabía que hacer así que decidí ir a visitar a la dichosa amiga de mi madre. Pregunté a unas cuantas personas como llegar a mi destino y me di cuenta de que no estaba muy lejos de mi nueva casa. Así que llegué en unos 10 minutos. Toqué la puerta y pasaron unos minutos hasta que alguien me abrió la puerta.
- ¿Qué desea señorita? No quiero comprar nada. – me dijo un joven de unos 17 años. Ese debía ser el famoso John.
- No vendo nada, estoy buscando a la señora Mimi. Mi nombre es Marie Haines. – Al decir esto los ojos de John se abrieron como platos y me miró con una enorme sonrisa en el rostro. Iba a decir algo más cuando me levantó en el aire antes de que pudiera articular una palabra.
- Marie! No te veo desde hace una eternidad! Mirate, estás preciosa. Se me había olvidado por completo de que llegabas hoy. Me siento tan culpable, te hubiera ido a recoger al aeropuerto y…
- Tranquilo, está bien. Tu también estás muy cambiado John. La última vez que te vi fue cuando tenía 9 años.
- Si, y ahora podremos recuperar el tiempo perdido. Pero que descuidado soy Marie, pasa, estás en tu casa. Tía Mimi! Marie ya llegó!
- A lo mejor está ocupada John.
Escuché unos tacones altos dirigiéndose a la sala donde estábamos John y yo. La señora Mimi me vio, sonrió y corrió hacia mi para darme un abrazo.
- Marie, querida! Has crecido mucho, y mírate, estás hecha toda una señorita. No hay chicas tan bonitas aquí en Liverpool, ¿Verdad John?
- Hay chicas bonitas, claro que no tan bonitas como Marie. Ella es diferente.
Siempre escuchaba esta clase de cosas. Como que mi belleza es “exótica” ya que mis padres eran peruanos y no ingleses. No soy la típica chica inglesa de piel pálida y cabello rubio. Mi piel es ligeramente morena, tengo el cabello castaño oscuro y rizado y ojos marrones.
- Gracias, pero no creo ser tan bonita.
- Tonterías pequeña! Eres bellísima. Volverás locos a todos los chicos de la cuidad. Y yo estaré ahí para protegerte de los patanes que se quieran pasar de listos contigo. – John estaba empezando a darme risa, y a caerme bien.
- No creo que eso sea necesario John. Marie puede cuidarse sola ¿Verdad linda?
- Si señora.
Seguimos conversando por 2 horas más pero decidí que era hora de irme, pues se estaba haciendo tarde y me moría de sueño. John insistió en acompañarme a casa, pero le dije que estaba bien sola. El aceptó con la condición de irme a visitar mañana para escuchar música y conversar. Acepté su invitación y regresé lentamente a casa. Me acosté sin cenar pensando en el largo día que había tenido. Liverpool no estaba tan mal.

